Una respuesta coherente en favor de Euskal Herria.
      Artículo de Arnaldo Otegi y Joxe Mari Olarra publicado en GARA el 7 de enero de 2001.


      Arnaldo Otegi, Joxe Mari Olarra
      Una respuesta coherente en favor de Euskal Herria

      Nos encontramos en una coyuntura política de extraordinaria importancia, que exige al movimiento abertzale impulsar una pujante dinámica social y política para avanzar en el proceso abierto hacia la recuperación de la soberanía vasca y, simultáneamente, hacer frente a la imposición del vigente marco particionista y antidemocrático, y a las embestidas represivas llevadas a cabo en los últimos meses por los estados español y francés.

      Cuando los parámetros del conflicto se muestran con toda claridad y la estrategia de los estados español y francés tiene como objetivo principal torpedear las dinámicas de construcción nacional, resulta más que necesario articular una respuesta «a la mayor», una réplica del mismo calado y lo más mayoritaria posible.

      No hablamos de una respuesta puntual, sino de una dinámica que permita activar todos aquellos sectores sociales y políticos dispuestos a comprometerse para hacer frente a las agresiones represivas de ambos estados, articulando, a la vez, la mayor de las respuestas políticas y sociales frente a los mismos: una dinámica masiva y contundente por la soberanía y la paz en Euskal Herria.

      La iniciativa que reclamamos debe incidir de forma especial en la confrontación entre el marco particionista y antidemocrático que no acaba de morir y el de carácter nacional y democrático que no acaba de nacer. Porque sólo desde el ejercicio democrático y coherente para impulsar nuestros derechos en el conjunto del país se puede asentar un nuevo escenario en Euskal Herria.

      Tiene que hacer frente, también, al debate sobre la superación del conflicto, cuyos obstáculos fundamentales se sitúan en la imposición y la apuesta de guerra de los estados español y francés y en las eventuales salidas en falso que se plantean, por ejemplo, desde la regeneración estatutaria. Es en este contexto que decimos que soberanía y paz resultan indisolubles, en tanto que mediante una práctica coherente en favor de la primera recorreremos el camino hacia la segunda.

      Partimos, pues, de la convicción de que se deben abandonar, definitivamente, todos aquellos intentos que, aprovechando los deseos de paz de la sociedad vasca, crean confusión con salidas falsas y desnaturalizan el fondo del conflicto, con estrategias ya agotadas sobre las supuestas posibilidades del actual marco.

      Y partimos también de la necesidad de volcar todas las energías del movimiento abertzale y progresista «a la mayor», dentro de una estrategia nacional. Ahí queremos encontrarnos con todas aquellas fuerzas sociales, sindicales y políticas que reclaman un nuevo escenario de democracia y paz, situando a nuestro país en el camino de la superación efectiva de los marcos antidemocráticos impuestos y articulando una respuesta sostenida de protesta y propuesta frente a la estrategia de guerra de ambos estados.

      Esta es la perspectiva desde la que el movimiento abertzale debe conducir, en el futuro, la respuesta en favor de Euskal Herria. Y, sin lugar a dudas, hay datos para pensar y actuar en positivo: la situacion de impasse del proceso en el 99, aporta, a día de hoy, avances a tener en cuenta. Hemos conseguido pasar de la realidad discursiva sobre el agotamiento del marco autonómico a la crisis real y de bloqueo que padece dicho marco. Udalbiltza, el motor principal del proceso, avanza en el carril de la construcción nacional con todos aquellos electos que están impulsando dinámicas en ámbitos como el euskara, la enseñanza o en los concernientes a la configuración de Euskal Herria.

      Y PP y PSOE han firmado un pacto contra Euskal Herria, señal más que evidente de que se han visto en la necesidad de cerrar filas ante un pueblo vasco que, en una coyuntura llena de dificultades pero al mismo tiempo llena de posibilidades, continúa con el proceso. Un pacto que no es sino el enésimo intento del Estado por reeditar en claves de irracionalidad y de guerra una apuesta antidemocrática que no garantiza más que el prolongamiento del conflicto y el mantenimiento de la cerrazón histórica que ha negado mediante la fuerza la existencia de Euskal Herria como nación.

      Pero es una estrategia que ambos estados encaran desde posiciones totalmente defensivas. El pressing represivo que estamos viviendo y que afecta cada vez con mayor nitidez al conjunto de sectores que apuestan por la reconstrucción nacional de nuestro país, no está diseñado desde la fortaleza, sino desde la necesidad de hacer frente a la ofensiva planteada desde las posiciones abertzales y progresistas de Euskal Herria.

      Esta es, entendemos, la perspectiva desde la que hay que hacer el análisis de la situación actual, que nos lleva a concluir que hay condiciones sociales y políticas para apostar «a la mayor» por un marco nacional y soberano para Euskal Herria. Y lo decimos desde el orgullo de haber aportado nuestro grano de arena, todos estos años, al desgaste definitivo de los marcos que fragmentan y niegan nuestro pueblo, y a la activación de la masa crítica necesaria, enraizada en muy amplios sectores de la sociedad vasca, que piensan y actúan en clave de construir país como única via real para cambiar de raíz la realidad del conflicto.

      Son las batallas ganadas, no tácticas sino estratégicas, sin vuelta atrás, y no sólo nuestras sino de todos los que han aportado al proceso, que acumulamos en el «haber» de la actual coyuntura política y que debemos de ser capaces de operativizar, en adelante.

      Es por eso que decimos que la prioridad de la actual coyuntura pasa por luchar decididamente para acabar definitivamente con la división territorial de Euskal Herria, respondiendo, a la vez, a las agresiones sufridas o a las que potencialmente están en marcha por parte de los estados español y francés, desde una óptica que posibilite nuestra activación política y social, y aunando fuerzas en torno a nuestra pro- puesta de alcanzar un marco democrático de soberanía para Euskal Herria. Esa es la clave.

      La clave de construir el solar de los vascos en Europa, con voz propia, a traves de una dinámica que incorpore de forma práctica la necesidad de luchar, de protestar pero al mismo tiempo de construir, de colaborar, de ser y sentirse pueblo, de ser y sentirse parte de un proyecto colectivo que se asiente sobre la premisa de que la soberanía y la paz son los cimientos desde donde es posible construir Euskal Herria.

      Hay que echarle imaginación y ganas, un mucho de organización y esfuerzo, y llenar la coctelera con iniciativas que generen ilusión y adhesión social. La izquierda abertzale ya las lleva planteando mucho tiempo. Es hora de ganar es- pacios para luchar, es hora de la movilización, del debate práctico, de la insumisión, de la desobediencia civil y de pararles los pies a los fascistas españoles. Es nuestra hora, la de la soberanía y la paz. Es la hora de Euskal Herria frente a España y Francia.

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